Hace casi siete años, el martes 21 de Junio del 2011 para ser más exactos, varios metaleros chilenos tuvieron el mejor día de su vida, cuando Rage se presentó por primera vez en Santiago. Esa vez, acompañados de Delta y Kontra, convirtieron el lapidado club 334 de Avenida San Diego en el lugar más adecuado para Peter ''Peavy'' Wagner y sus dos cómplices en acción, Victor Smolski y André Hilgers. Esa fría noche, en un recinto demasiado caluroso, con pocos asistentes pero con montones de entusiasmo, se formó un lazo entre el público nacional y la banda, saldando una deuda que se mantuvo por más de dos décadas para algunos. Pero se necesitaba una revancha, esa tan esperada segunda vez.
Tras un cambio de formación y tres álbumes de estudio, el trío liderado por el teutón anunciaba su regreso a estas tierras mucho más cálidas para esta parte del año calendario, por lo que se veía como un gran panorama para el verano, que fue respondido por más de trescientas personas, esta vez en el Club Subterráneo de Providencia.
La jornada comenzó a las 20:15 con Austral, banda que debutaba como soporte de grupos internacionales de la mejor manera posible, con un sonido rozando la perfección que ayudaba a apreciar todos los diferentes matices presentes en sus canciones, las que incluían trutruca, flautas e incluso percusiones aparte de la batería. Ese sello tan marcado durante la media hora de música con temas como 'Kloketén', 'Cacería' y 'Franja de Sangre' ganaron muchos aplausos y generaron muchas expectativas para el futuro de esta banda, con una propuesta pocas veces vista desde el último lugar del mundo.
Iron Spell y su Heavy Metal Clásico no defraudan. Sin embargo, hubo fallas sonoras que no son aceptables, como varios acoples en su presentación. Dejando de lado el sonido, que no lo es todo en una presentación, las canciones ejecutadas tales como 'Heavy Metal Witchcraft', 'We Are Legion' y 'Torches in The Woods', lograron hacer saltar a todos los presentes con un metal muy clásico acompañado de Twin Guitars a la usanza de los legendarios Judas Priest. El vocalista de Iron Spell, "Merciless", emulando con algunos gritos a Paul Di Anno en el ''Killers'' de la Doncella de Hierro, sacaba sonrisas y vítores de los centenares esperando el reencuentro con una banda histórica, que estaba pronta a salir a escena.

21:45 en Chile continental y las luces se apagan por última vez en la noche para recibir a Vassilios ''Lucky'' Maniatopoulos en la batería, Marcos Rodríguez en la guitarra y al gran Peter Wagner en el escenario del club de Providencia con un gran sonido y 'Justify' como el primer disparo de la noche. Sin necesitar más adornos en el stage que un telón de fondo y un buen juego de luces, Rage demostró su currículum en 90 minutos de correctísima presentación, que siguieron con 'Sent By The Devil', la cuál desató un feroz mosh en la parte central de la cancha y alegría de parte de los músicos al ver la entrega de los presentes. 'From The Cradle To The Grave' y 'My Way' dieron paso a los primeros saludos de la banda, con Marcos Rodríguez, venezolano, tomando el protagonismo al hablar español y bromear con el público, quienes reían a carcajadas con las demostraciones de 'acento chileno' que el guitarrista destacó haber aprendido durante su estadía en la capital.
Tras presentar 'Nevermore' y el tema título de su último álbum, 'Season Of The Black', Peavy y el venezolano Marcos se dieron tiempo de hablar con el público nuevamente y hablar sobre lo felices que estaban de haber vuelto al país. Tras esto, Wagner anuncia que el corte que venía a continuación no había sido ensayado y fue especial para el público chileno, 'Deep In The Blackest Hole', del disco ''End Of All Days'' (1996), fue aplaudido a rabiar por gran parte de los presentes, que estallaron con el tema título del mismo álbum.
Rodríguez bromea con que estas canciones tienen su misma edad, sacando risas en cada momento que toma el micrófono para dirigirse al público.''Lucky'', quien se mantuvo en su batería bastante simple durante todo el show, fue un monstruo en la ejecución, demostrando el por qué Peavy lo eligió como el encargado de aporrear los parches en Rage. A su vez, el incansable Wagner fue una bestia en el bajo y, por más que su micrófono a veces no sonara al volumen correcto, cumplió la tarea de deleitar al público con cada uno de los temas presentes en el setlist de la noche.'Turn The Page', 'Price of War', 'Blackened Karma' y la majestuosa 'Don't Fear The Winter' desataron la euforia de los 300 espectadores que nunca dejaron de saltar ni hacer headbanging durante toda la jornada.
Pero lo mejor estaba por venir: luego de un corto receso, la banda vuelve a escena para tocar uno de sus más grandes clásicos, 'Higher Than The Sky', también del álbum de 1996, que fue la encargada de poner el punto final a una noche de viernes llena de risas y alegría por parte del trío y los fans de tal estandarte del Power Metal a nivel mundial. Sin embargo, a Marcos Rodríguez todavía le faltaba lucirse –un poco más- por cuenta propia, esta vez en las voces, iniciando un momento casi emotivo a la mitad del último corte, en el cual la banda tocó 'Heaven And Hell' de Black Sabbath y 'Holy Diver' de Dio, temas que volvieron locos a cada uno de los fanáticos que se dieron cita en el Subterráneo.
Aplausos, fotos, lanzamiento de uñetas y baquetas pero, por sobre todo, sonrisas por parte de la banda y el público para cerrar una jornada que quedará en la memoria de unos pocos afortunados que llegaron hasta Providencia desde distintos lugares del país. Sólo queda desear que no se tarden otros siete años en volver a hacer otra gira sudamericana, que inició de la mejor manera posible y con una banda feliz sobre el escenario, demostrando que no se necesita una infraestructura monumental para lograr lo más importante, un público fiel que esperó pacientemente por el regreso de una banda con más de 200 canciones, 20 álbumes y cuerda para rato.  

Crónica por Samuel Víctor Acevedo
Fotografía de Felipe "Wolf" Pino



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