Foto: difusión

Así como Tony Iommi y otros jóvenes ingleses no querían ser esclavos de las fábricas de Birmingham, Tom Angelripper no quería pasar el resto de su vida trabajando en la mina de carbón en en Gelsenkirchen, Alemania. Como entretenimiento tenían las cervezas y al Schalke 04 de la Bundesliga.


Aún así, muchos desistían este destino y querían tener un futuro diferente. Angelripper eligió la música como pasatiempo y aprendió a tocar bajo después de las intensas jornadas. Así que en 1981 formó Sodom como una medida desesperada de salir de las minas.

El natural de Gelsenkirchen apostó por el metal ya que es su pasión. Influenciado evidentemente por Venom y Motörhead, comenzó como una banda black metal primitiva. Con su primer EP "In the Sign of Evil" demostró que su proyecto iba en serio.  Además, Angelripper es fanático de Tank, Accept, Rainbow, AC/DC y UFO aunque no demuestre mucho en su música.

Con la inclusión de Frank "Blackfire" Gosdzik en la guitarra, cambiarían su sonido. Él convenció al líder de Sodom que el black metal no estaba siendo tomado en serio.
Este cambio iba tener un impacto fuerte en su país. El disco "Agent Orange" estrenado en 1989, fue el primer disco de thrash metal en entrar a las listas alemanas de GfK alcanzando al número 36 con 100,000 copias vendidas. En pleno 2018, no hay banda de su tipo que haya podido alcanzar esa cifra.

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