Foto: difusión

Enrico Caruso salía corriendo despavoridamente de su cuarto de hotel durante el terremoto de San Francisco en 1906. Se registraron 8 grados de magnitud y lo que protegió no fueron las joyas, ni una dama, sino su garganta. Agarró un abrigo pero llevó unas cuantas toallas para escapar con lo que más aprecia, su voz. No obstante, se convirtió en el vocalista más cotizado de la década de 1920 y nos dejó tremendos clásicos del ópera.


Si la pasión llega hasta ese nivel, en situaciones de peligro uno siempre optará por instinto cuidar su instrumento. No importa que hayas perdido parte de los dedos, puedes convertirte en un guitarrista que revolucione el rock como Tony Iommi.

Tony Iommi había perdido parte de sus dedos en un accidente en la fábrica donde trabajaba. Fue llevado a emergencia y vio cómo la sangre llenaba las bolsas que le proporcionaban los enfermeros. Después de la cirugía no podía dejar de ver su mano. Hasta que vino el doctor y le recomendó que dejara la guitarra.

Se quedó pensativo. Tenía toda una vida por delante, puesto que solo tenía 17 años. Estaba listo para abandonar la música, ya que estaba en una edad de decidir sobre su futuro. La fábrica le quitó lo que más amaba en esta vida. Siempre iba desganado, con las esperanzas de alcanzar otros sueños, al menos cumplía con su trabajo y así es como le pagó la vida.

Sin embargo, un buen amigo lo hizo escuchar a la fuerza a Django Reinhardt, un guitarrista prodigioso que realizaba unos punteos de ensueño con solo dos dedos. Dos dedos. Un impacto muy fuerte recorrió por el cuerpo de Tony. Estuvo tan impresionado que al llegar a casa, cogió su guitarra.

Los primeros días fueron de intenso dolor, pero continuó. Una solución aparentemente fácil era tocar con el brazo derecho, pero lo rechazó porque iba a demorarse bastante tiempo en solo aprender a tocar por el otro lado. 

De esta manera, creó unos dedales especiales para proteger y extender sus dedos. Tuvo que enfrentarse a varios problemas técnicos. No sentía las cuerdas que tocaba, así que apretaba con más fuerza con la que debía. Además, le era difícil hacer los efectos con las prótesis así que buscó cuerdas ligeras, primero de banjo hasta que Picato comenzó a comercializar las que él anhelaba. 

Lejos de verlo como una discapacidad o un impedimento, Tony considera que le ayudó a afinar sus técnicas ya que usaba más los dedos. Además, lo forzó a crear un nuevo estilo afinando su instrumento a notas más bajas para crear sonidos más ruidosos y pesados que iba a derivar en el nacimiento del heavy metal.

No es ningún secreto por qué Tony Iommi triunfó. A pesar de perder parte de la extremidad que más atesora un guitarrista, vio sus limitaciones desde otro ángulo. Lo vio como una oportunidad para progresar y de paso cumplir sus sueños.



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