El domingo 25 de febrero, el Roxy Live dio lugar a la segunda presentación de los noruegos Arcturus en Argentina. Y aunque la iconografía que decora las paredes del recinto de Palermo remita al rock más clásico, aquella noche la música estuvo bastante alejada de ese estilo, ya que se pudieron ver distintas variaciones del sonido del black metal.

La noche abrió con la presentación de los paraguayos Wisdom, que dieron su set ante aproximadamente 50 personas. Siendo la primera banda telonera, sorprendió un sonido bastante más equilibrado y claro que el que se acostumbra, siempre dentro de los límites que el estilo de la banda permite. El black metal vieja escuela del grupo guaraní sonó todo lo denso y agresivo que se podía esperar, acompañado de una teatralidad sumamente marcada en los integrantes de Wisdom, no sólo en el maquillaje y la ropa sino también en la forma de moverse del cantante Seldrack.

Tocando más que nada canciones de su LP “Sacra Privata” y de su último EP “God Made Flesh”, el grupo de Asunción se mostró poco comunicativo con el público, aunque en una de las pocas oportunidades en las que se dirigió al público, Seldrack destacó que esa suele ser la naturaleza de Wisdom, y señaló que ésta era la primera presentación de la banda en Argentina antes de arrancar con “The Light Of Hell”.

Cerrando con “Sacra Privata”, Wisdom se retiraron con aplausos discretos por parte del público, más que nada por la incomodidad que genera que haya poca gente en el campo. Pero a mi parecer le grupo sonó más que solido en su primer recital en Argentina, y su material es perfecto para todo aquel fanático del black metal más clásico.

Los siguientes en salir al escenario fueron los argentinos Alma Matter. En contraste con el despliegue escénico mostrado por Wisdom, Alma Matter salieron a escena de manera mucho más sobria, sólo con remeras de la banda, y con una actitud desenvuelta, más que nada por parte del cantante y guitarrista Elvio Pizzula, incluso con momentos bastante llamativos, como cuando cambia la guitarra por un redoblante para acompañar a la batería al final de una de las canciones.

El estilo del grupo es bastante particular y en verdad los convierte en una rara avis dentro del metal nacional, combinando las voces rasposas y algunos blastbeats provenientes del black metal con riffs ultra melódicos que en ciertos momentos los meten en terrenos a lo Iron Maiden, casi power metaleros. Ciertamente no serán del gusto de los más puristas del género, pero Alma Matter han sabido crearse una identidad propia, y canciones como “Lobos en la Oscuridad” y “Águila de Sangre” demuestran el potencial de la obra de la banda.

Lamentablemente, esta presentación no fue sólo el punto final de la gira de Alma Matter presentando su álbum “Mágica Perdición Oculta”, sino también la última presentación del grupo, que anunció su separación por Facebook cuatro días después, aunque quedan los planes de editar un DVD con registros de toda la gira.

Después del cierre de los teloneros, hubo una espera de poco más de cuarenta minutos, tiempo durante el cual se pudo ver la llegada de los miembros de Arcturus y cómo pasaron entre el público acompañados por los de seguridad para llegar hasta detrás del escenario, causando más de una reacción efusiva entre la gente.

Poco antes de las 21:45 y con un Roxy ocupado en un 75 %, el telón se abrió y descubrió un escenario cubierto de humo, y con los miembros del grupo apareciendo arriba del escenario se dio inicio a “Kinetic”, aquella pieza que abre “The Sham Mirrors” y que, así como si nada, pasa de la distorsión a la sutileza del piano y los teclados, cortesía del tecladista Sverd, además de causar que el público coree el final.

Ya con la siguiente “Nightmare Heaven”, que arranca pesada pero después pasa sin problemas a una sección influenciada por el trip hop, se pudo apreciar que ICS Vortex cumple perfectamente su papel como vocalista. Aunque su timbre no sea tan personal como el del histórico Kristoffer “Garm” Rygg (cantante de Ulver) y algunos todavía pidan la vuelta de este último, ICS Vortex posee una voz limpia espectacular y hace la transición sin problemas a las voces rasgadas de un segundo al otro. Sentado arriba de un banco alto y con un gorro con gafas protectoras, que terminaría tirando a un lado cuando las gafas se le cayeron ante un mínimo movimiento, el que fuera cantante y bajista de Dimmu Borgir también cumple perfectamente la tarea de frontman, y antes de comenzar “Crashland” mencionan la visita del grupo en 2016, cuando tocaron en Mvseo Rock, e incluso señala a gente que recuerda de esa fecha.

El resto de los miembros no se quedan atrás, porque Skoll es un monstruo detrás de su bajo de cinco cuerdas al que le saca el máximo provecho, Knut Magne Valle no encuentra el más mínimo problema en ser el único guitarrista manteniendo el sonido de la banda, y Hellhammer ya será harto conocido por su trabajo junto a Mayhem y como sesionista de miles de grupos, pero eso no le saca el mérito a su actuación, pasando del doble bombo más pesado a los ritmos más sutiles sin que se le mueva un pelo.

Considerando las canciones llenas de detalles de Arcturus, hay que decir que por momentos el Roxy fluctuaba en cuanto a la calidad de la mezcla, con algunos acoples que empañaban la experiencia. Pero en su mayor parte estuvo más que decente para poder disfrutar de las canciones llenas de cambios de ritmo y teclados del grupo noruego.

Ya cerca del final llegó la seguidilla de “To Thou Who Dwellest in the Night”, “Angst” y “Raudt og Svart” que, siendo la primera y la última del primer disco y la del medio del último, demuestran que el material de esta nueva etapa del grupo puede compararse positivamente con respecto al material antiguo. Al finalizar, la banda agradeció al público y bajó del escenario para saludar a la gente. Poco después y sin ningún bis de por medio, los noruegos se retiraron con el cierre del telón, después de 90 minutos de recital.


Que Arcturus hayan vuelto por segunda vez demuestra que los productores confían en que el grupo pueda atraer a un buen público, ya sea fans de su música o de los otros grupos que sus miembros conforman. Pero por suerte no es sólo una cuestión económica, porque la segunda visita de los noruegos los tuvo en un gran nivel a lo largo de su presentación, más de algún que otro problema técnico, demostrando que a pesar de los cambios Arcturus siguen manteniendo el espíritu.

Crónica: Martín Cirillo



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