Realmente, son muy pocas las bandas que persisten en el tiempo y mantienen un nivel de popularidad destacable dentro del panorama más extremo del metal. Cannibal Corpse han conseguido sostener una base de fans nada desdeñable mientras se han presentado como uno de los productos más accesibles o populares entre aquellos menos acostumbrados a esto de los guturales. En una época donde el metal de raíces mucho más modernas arrasa en los grandes festivales, es de agradecer ver como la vieja guardia sigue en pie y congrega una y otra vez un público enloquecido para cada una de sus actuaciones. Barcelona recibía esta vez una de las giras más extremas en lo que el panorama de metal extremo se refiere. A estos históricos que son Cannibal Corpse le añadíamos a unos The Black Dahilia Murder que arrasan allá por donde van; en definitiva, un pack de bandas realmente apetecible y que llenaría prácticamente la Razzmatazz 2 de la Ciudad Condal.
Los primeros a salir a escena, eso sí, serían los franceses In Arkadia, una banda con una puesta en escena muy energética pero cuyas composiciones no acabarían de agradar a mucha de la gente allí congregada. Pese a ello, sí que es verdad que hubo gente entre las primeras filas que disfrutó de canciones como la inicial  “Head Towards Back”,  “Gangbangers” o una  “Obso(u)lescence” que cerraría su corto set. ‘Lions’, su nuevo larga duración, confirma el sonido de una formación que lleva ya más de diez años pateándose los escenarios y configurando una actitud de directo encomiable. Su propuesta es cañera y atrevida, pero puede basarse en demasía en una actitud sobre el escenario que no acaba de verse acompañada por la música.
Sin mucho tiempo entre bandas ya tendríamos a The Black Dahlia Murder encima de la sala mediana de la Razzmatazz dispuestos a reventarlo todo. Esta gente ya ha sabido congregar a grandes masas de gente en Barcelona, por lo que la respuesta del gentío allí congregado la tenían casi asegurada. El vocalista y frontman Trevor Strnad supo dirigir al respetable como se le antojó, animando sin parar y moviendo los brazos enérgicamente mientras la formación a sus espaldas no paraba de dar rienda suelta a las diabólicas composiciones de la banda. Obviamente no tendrían tanto tiempo disponible como en sus visitas como cabezas de cartel, pero no por ello dejarían de poner el listón altísimo en base a canciones como “Widowmaker”, tema que abre su más reciente LP titulado ‘Nightbringers’, o las más clásicas “Everthing Went Back” o “What A Horrible Night To Have A Curse”.
Los mosh pits se sucederían sin parar en el centro de la sala, siendo el concurso de los americanos uno de los mejor recibidos en lo que va de año en cuanto a metal extremo se refiere. Y es que su concierto fue un no parar de trallazos del más alto nivel, sin apenas discursos entre canción y canción y con las ansias de destrucción entre ceja y ceja: habían venido a dejarse la piel en el poco set que los cabezas de cartel de la noche les habían dejado. Encararon el final de su concierto con  “On Stirring Seas Of Salted Blood”,  “Catacomb Hecatomb” y con una “Warborn” que lo acabaría de poner todo patas arriba. Difícil papeleta tendrían los protagonistas de la velada. Pero ya sabemos cómo se las gasta esta gente.
Así pues llegaríamos al momento estelar del evento, la actuación de unos Cannibal Corpse que venían a presentar su último disco, ‘Red Before Black’, además de una gran variedad de clásicos de la formación. Salieron en tromba con una “Code Of The Slashers” que sonó a la perfección y el público se volvió absolutamente loco con el virtuosismo de los músicos que tenían frente a sus ojos. Un gran “pero” a su concierto, eso sí, serían los nulos efectos de luces de las que gozarían a lo largo de su show, un compendio de luces rojas inamovibles que restarían de poder visual al espectáculo de la banda. Si a eso le añadimos el aspecto ciertamente estático de la banda, obtendríamos un concierto que se basaría en su totalidad en el elemento sonoro del show. Que no es poco, faltaría más.
Y es que la ejecución de cada una de las notas de la banda fue milimétrica, una verdadera demostración de la clase que tienen sin renunciar a un ápice de brutalidad en su propuesta. Temas como “Scourge Of Iron” o “Evisceration Plague” sonarían verdaderamente brutales mientras, de nuevo, el centro de la sala se convertía en una batalla campal. Una vez transcurrida la primera parte del concierto, Cannibal Corpse se dedicaría a repasar sus “grandes éxitos”, si es que así los podemos llamar. Porque temas como “Kill Or Become”, “Devoured By Vermin” o “A Skull Full Of Maggots” alimentarían pasiones entre los incondicionales de la banda, que no dejarían de sacudir su cuello emulando a un enorme George “Corpsegrinder” Fisher que no pararía de ejercitar su musculatura más preciada.
Evidentemente, y ya llegando al final de un concierto de hora y veinte minutos, no podían faltar temas como la excelente “I Cum Blood”, “Make Them Suffer” o “Stripped, Raped And Strangled”, un final de set principal que dejaría por los suelos cualquier imitación posible. Y, obviamente, faltaba la traca final de la mano de una “Hammer Smashed Face” que levantó los coros de una audiencia que gasta se animaría con unos oés oés finales.
Hay bandas que son grandes hagan lo que hagan, y Cannibal Corpse son un buen ejemplo de ello. No hicieron mucha más cosa que interpretar sus canciones, pero es que ellas mismas hablan por sí solas, con la brutalidad por bandera y sin ningún tapujo a la hora de derribar muros. Llegarán otras bandas de matices aún más extremos que, tarde o temprano, tendrán que sustituirles. Pero, hasta entonces, alegrémonos de poder disfrutarlos, aunque sea de forma meramente musical. Pero, en serio, que alguien les aconseje en tema de luces.

Crónica: Víctor Vallespir 


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