Casi seis años tuvieron que transcurrir para que Volbeat, banda que mezcla de gran manera el Rockabilly clásico con un Metal bastante moderno, volviera a pisar suelo chileno. Esta vez, como parte del Lollapalooza 2018, lo que fue la excusa perfecta para que Lotus, la productora a cargo de este evento, armara un sideshow en el Teatro Teletón justo un día antes de su concierto en el festival a realizarse en el Parque O'higgins.
La adrenalina dentro de un recinto tan íntimo como el de calle Mario Kreutzberger era sobrecogedora, mientras se escuchaban clásicos de Pantera y algunos cortes de Mastodon para amenizar la espera. El teatro, casi repleto para las 21:30, se vino abajo cuando se apagaron las luces y empezó a sonar 'Born to Raise Hell' de Motörhead como entrada a la banda liderada por un Michael Poulsen que, de entrada, dejó a cada uno de los mil asistentes pegados al techo con el primer corte: 'The Devil's Bleeding Crown', potentísimo track de su último trabajo, ''Seal the Deal & Let's Boogie'', correspondiente al 2017. Con un sonido donde a ratos se perdían los solos de Rob Caggiano, la banda continuó con un clásico que volvió a todos locos, 'Radio Girl', donde se produjo uno de los momentos más álgidos de la noche entre el cuarteto y el público, que ya estaba totalmente entregado a los cinco minutos de presentación.

Con una banda extasiada al mismo nivel del público, la fiesta siguió con temas como 'A Warrior's Call', parte de un medley que también contuvo 'Heaven Nor Hell' y la bastante conocida por estos lados 'I Only Wanna Be With You'. El cuarteto es una bomba en estudio y también en directo, lo que demuestran de gran manera con un Caggiano que salta de un lado al otro del escenario durante todo momento, congeniando con cada uno de los asistentes. Kaspar Boye Larsen, el miembro más nuevo de la banda, no dio respiro en ningún minuto con su bajo y su polera de Flogging Molly, mientras que Jon Larsen, por su parte, mucho más recatado que el resto de sus compañeros sólo se limita a tocar su batería con maestría, lo que no lo hace menos interesante puesto que su performance es excelente. Esto es un carnaval por donde se le mire, con crowd surfings por doquier y un calor a veces insoportable.
'Ring of Fire' del eterno Johnny Cash da paso a uno de los clásicos de Volbeat como lo es 'Sad Man's Tongue', donde todos los presentes perdieron la cabeza, con un Poulsen inspiradísimo durante cada canción, con un tono de voz único que sirve como el sello característico de los daneses. 'Doc Holliday', 'Seal The Deal' y 'Slaytan' (con tintes a Slayer por donde se le mire) siguieron con un setlist que rozó la perfección, sin dar paso a descansos para la banda ni el público. Sin dudas, a Poulsen se le ve muy feliz, puesto que el cambio entre el público hostil que los recibió en Chile para el Metal Fest del 2012 y esta oportunidad con un show en solitario más que merecido, se nota en demasía. Michael se encarga de decir lo agradecido que está en cada pausa posible, al mismo tiempo que dedica 'Fallen' a su padre Jorn Paulsen. También hubo tiempo para estrenar una canción titulada 'The Parasite' que, si bien no está del todo terminada, la gente la recibió con un cálido aplauso.
También hubo sorpresa en el listado de temas, tal es el caso de 'Hallelujah Goat', que dejó con la boca abierta a varios mientras era ejecutada de manera brillante por cada uno de los músicos. Cabe destacar a Rob Caggiano, ex Anthrax y ya con Volbeat hace media década, que en cada solo entrega mucha emoción y velocidad, junto a una sonrisa imborrable y una energía que parece no agotarse nunca. Luego de una pausa de aproximadamente cinco minutos, vuelven a escena para darnos 'Black Rose' y 'Maybellene I Hofteholder', con las cuales cada una del millar de almas está rendida a los pies de la banda. Pero faltaba el broche de oro: Poulsen pidiendo que los fans más jóvenes subieran al escenario. Esto fue entendido por algunos, pero lamentablemente, la situación a ratos se descontroló debido a que hubieron más de cincuenta personas en la tarima. Sin siquiera inmutarse, comienzan a tocar 'Still Counting', de su disco de 2008 ''Guitar Gangsters & Cadillac Blood'' entre un mar de gente eufórica sobre el stage. Algunos grabando, otros bailando y hasta incluso otros sacando todas las uñetas posibles, disfrutaron como nunca junto a una banda alegre que no dejó nunca de dar las gracias a la entrega vista por sus fans chilenos.
Tras casi dos horas de concierto, Volbeat termina su presentación lanzando baquetas, uñetas y muñequeras a un respetable extasiado. Claro, porque no todos los días se tiene la chance de ver por este lado del planeta a una banda tan original como potente en todos sus ámbitos. Esperemos no se demoren otros seis años en regresar.
Crónica de Samuel Víctor Acevedo
Fotografía de Francisco Medina


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