Foto: difusión

La era "Rocka Rolla" estaba por terminarse, tanto en las ganancias y el cambio de sonido. Judas Priest tenía que evolucionar del hard rock para llegar a ser los "metal gods". No iba ser un camino fácil, para nada. El presupuesto era corto para "Sad Wings of Destiny". £ 2000 era lo único que ofrecía la disquera Gull en el contrato que data del año 1975.

Eligieron grabar de noche ya que el alquiler de la sala costaba menos y dormían en el van de la banda. No se podían permitir ni el trago (como la época de descontrol en "Turbo") y no era porque no querían, no podían. El presupuesto estaba ajustado y solo tenían para pagarse una comida al día.

Después de grabar en las noches, K.K. Downing se despertaba temprano para trabajar como obrero para un fábrica, Ian Hill como repartidor de paquetes y Glenn Tipton como jardinero.

"No es que nos sentamos como banda y sabíamos qué hacer", declaraba el hoy retirado de la gira Firepower, Glenn Tipton. "Pero sí teníamos una fórmula como Judas Priest y nos sale un sonido clásico", decía el responsable de arreglar las canciones y volverlos más violentos. Esto se vio evidenciado cuando transformó un antiguo demo denominado "Whiskey Woman" en "Victim of Changes".


Finalmente, consiguieron un disco con un sonido vil y perverso. Lograron condensar un material bastante pesado para la época. Sin embargo, el movimiento punk opacó a Judas Priest. The Runaways, Ramones y Blondie sacaban sus discos debut en EEUU y en Inglaterra The Damned lanzaba su icónico single "New Rose" y Sex Pistols hacía lo suyo con "Anarchy in the UK". Podían estar en la bancarrota, pero eso no significaba que tenían un álbum potente y una gira por recorrer.




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