Con motivo de la próxima visita de los portugueses Moonspell a la Argentina y el comienzo de la gira latinoamericana, nos comunicamos con su cantante Fernando Ribeiro para que nos cuente no sólo sobre lo que espera de esta nueva gira, sino también sobre su nuevo álbum "1755", como se dio la composición del mismo y sobre la escena pesada de su país.

—Antes de comenzar, quisiera agradecerte por tomarte estos minutos para responder, siendo que últimamente debés estar con mucho trabajo con esta nueva gira.

No hay problema, siempre tenemos tiempo para ustedes.

—Este va a ser su tercer recital en Argentina, después de que vinieron en 1998 y 2009. ¿Qué expectativas tienen para este concierto?

Quiero disfrutar todo el tiempo que le quede a Moonspell. Afortunadamente, este regreso tan esperado a Buenos Aires nos encuentra en un muy buen momento como banda en vivo, basándome tanto en nuestro 25.° aniversario como en nuestro nuevo álbum "1755". Espero una gran y apasionada multitud, con esa dedicación que Argentina tiene por el metal y por Moonspell, así que espero que este sea un gran recuerdo para todos siendo que nos tomó tanto volver a su hermoso país.


—Hablemos acerca del nuevo álbum de Moonspell, titulado "1755". El nombre hace referencia al año en que un terremoto destruyó la ciudad portuguesa de Lisboa. ¿Qué te fascinó acerca de este hecho al punto tal de grabar un álbum conceptual acerca de él?

Ese día fue como si Portugal hubiera sido agarrado violentamente por el terremoto, el fuego y los tsumanis, y lo hubieran sacado de la Edad Media para meterlo por fin al siglo XVIII. Duro pero fascinante. Comenzamos aprendiendo sobre esto en las aulas, y se me quedó metido en la mente mientras crecí hasta que pude terminar de comprender todos los símbolos, y los abrumadores cambios sociales, politicos y religiosos que trajo. No es ningún secreto que en Moonspell amamos cantar acerca del apocalipsis, de los últimos días en la tierra y lo que podría venir, y el terremoto de Lisboa fue justo eso pero en nuestro propio país, en la ciudad donde nacimos.

—Otra cosa para destacar sobre el álbum es el hecho de que todas las letras estén en portugués. Ustedes han grabado canciones en portugués anteriormente, como "Tebraruna", pero esta es la primera vez que graban un álbum completo en su idioma nativo. ¿Esto fue algo que decidieron hacer desde el momento mismo en que comenzaron a componer el álbum? ¿Cómo fue trabajar con letras en portugués desde el principio?

Fue algo muy lindo y apasionado. Teníamos pensado grabar en portugués hacía tiempo pero no queríamos forzarlo, así que estábamos esperando a que llegara a nosotros la idea adecuada. Y "¡bang!", lo encontramos. Así que nunca tuvimos dudas de usar el portugués para este álbum porque estaba tan relacionado con el tema del mismo, y también porque, como cantante, me permitía alcanzar ciertos picos expresivos a los que podría llegar, al menos hasta ahora, cuando canto en inglés.

—La canción "Tremor Dei" incluye la participación de Paulo Bragança, un cantante de fado, un estilo de música popular portuguesa. ¿Cómo se te ocurrió la idea de tenerlo a él, un cantante ajeno al heavy metal, en esa canción?

Paulo es un cantante muy diferente dentro del fado. Es un auténtico punk en un género que se domesticó y se puso un tanto vulgar cuando recibió la atención internacional. Creo que muchos cantantes de fado son otra cosa ahora, tal vez bossa nova o algo más, pero no el fado mordaz, aquel que te hace llorar. Paulo todavía tiene ese sabor "desesperado" y le agregó un ingrediente espectacular a nuestra canción. Creo que es lo que hicimos con nuestra canción es algo original y sumamente emocionante.

—El álbum arranca con "En Nome Do Medo", que es una versión más lenta y sinfónica de la canción del mismo nombre que aparece en el álbum "Alpha Noir", de 2012. ¿Por qué decidieron comenzar el álbum con una nueva versión de una canción vieja? ¿Fue porque pensaron que encajaba con el concepto de "1755"?



Fue básicamente eso. "En Nome Do Medo" fue como un adelanto de "1755" sin que nosotros lo supiéramos, así que decidimos ponerla como una intro, en una versión más sinfónica y cinematográfica que sería la piedra angular de "1755". Jon Phipps hizo un trabajo excelente en ella, y como que establece el tono del resto del álbum. Una ciudad viviendo con miedo de Dios, de la Iglesia y del rey, una vida miserable que el desastre se llevó y expuso.

—Una última pregunta acerca de su nuevo álbum. Ustedes grabaron una versión de la canción "Lanterna dos Afogados", de la banda brasileña Os Paralamas Do Sucesso. Siempre es interesante escuchar a bandas de heavy metal versionando canciones ajenas al género. ¿Cómo se les ocurrió la idea de grabar esa canción en particular?

Desde que escuché "Lanterna" cuando era chico, a través de alguna telenovela brasileña de aquellas que eran tan populares en Portugal en los ochentas, siempre pensé que era una canción bastante diferente. Las letras podrían haber sido escritas por un portugués. Hablan sobre zarpar al mar y nunca volver, mientras las viudas esperan a que sus esposos vuelvan o para recibir a sus fantasmas. A veces, los músicos prefieren no investigan mucho y es más fácil recibir aplausos tocando "Reign In Blood" en vivo, antes que dedicarse de verdad a su propio arte y a sus discos. Creo que es el final perfecto para "1755".

—Moonspell son, por lejos, la banda de heavy metal portuguesa más conocida del mundo, y para mucha gente son, incluso, la única banda de tu país que conocen. ¿Qué nos podés decir acerca de la escena del heavy metal portugués? ¿Hay bandas portuguesas que podrías recomendar?

¡No es nuestra culpa! La escena portuguesa tiene grandes talentos desde los ochentas, bandas como Iberia, Joker, Tarantula, The Coven y Thormenthor, hasta nuestros compañeros del black metal de la época en la que comenzamos como Decayed o Filii Nigrantium Infernalium, e incluso a Bizarra Locomotiva, un grupo de metal industrial que son, en mi opinión, la mejor banda portuguesa de todas, y la clase de grupo que uno tiene que ver en vivo para entender. El talento nunca ha sido un problema, y sigue con bandas nuevas como Ironsword, Process of Guilt, The Quartet Of Woah!, Rasgo, etcétera. Hay una escena grande y variada, y yo incluso firmé a través de mi sello Alma Mater Records con una banda nueva de death metal llamada The Okkultist. Pero aparte de eso, hay una comunidad gigante de bandas malas, músicos frustrados, fatalistas que son responsables de que muchas cosas hayan salido mal y de haber arruinado a muchos grupos que disfrutan aunque sea una pizca de éxito. Esas personas se odian a sí mismas, conocen sus propias limitaciones pero todavía son muy poderosas en nuestra escena, lamentablemente. Somos muy queridos en Portugal pero también muy odiados, pero somos más insensibles a ese tipo de cosas que nuestras bandas compatriotas, y tratamos de mantener todo lo más real posible, sin que nada importe.


—¿Tenés algunas palabras para los fans argentinos de Moonspell?

Muchas gracias y saludos desde Portugal, donde nos encontramos después de la gira rusa para preparar con amor y oscuridad nuestra visita a Buenos Aires y a toda Latinoamérica. La vamos a pasar muy bien. ¡La tierra tiembla, llega Moonspell!


Entrevista por: Martín Cirillo

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