Cuatro bandas se encargaron de calentar el frío capitalino

Therion supo demostrar a sus acérrimos fanáticos que su repertorio, tanto clásico como más reciente, es representado de una manera extraordinaria, siendo capaz de dejar una impresión totalmente positiva en los santiaguinos. La jornada tuvo un carácter de “mini festival”, puesto que contó previamente con 3 presentaciones para disfrutar antes del gran plato fuerte.
Los nacionales de Lapsvs Dei fueron el número de entrada, subiendo a escena a las 19:30. El cuarteto chileno, que celebra 20 años de trayectoria, presentó su set consistente en una propuesta de un crudo Melodic Death Metal, lo que pareció gustarle a la concurrencia, quienes despidieron a la agrupación con una discreta ovación tras media hora de show.
Luego sería el turno de Caterina Nix, quien es una referente del metal sinfónico en Chile, además de haber trabajado con artistas de la talla de Timo Tolkki (ex Stratovarius), Floor Jansen (After Forever, Nightwish) y Simone Simons (Epica). La soprano brindó un show que pese a las adversidades como los acoples en el sonido y el resfrío de Caterina (según sus propias palabras), parecía bastante idóneo para telonear al plato fuerte de la noche. Como dato adicional, la vocalista aprovecha de anunciar que lanzará su nuevo álbum solista entre fines de 2018 y principios de 2019. 
Cuando ya eran las 21:09, se abriría paso un show un poco más inusual, puesto que The Devil es una banda de metal instrumental británica conformada por integrantes anónimos que tocan enmascarados. Su performance, más que una lista de canciones consiste en una representación musical conceptual con apoyo visual de fondo que contiene narraciones de reconocidos personajes como Martin Luther King o Mahatma Gandhi. Su obra trata de temas como conspiraciones, avistamientos de ovnis y las guerras. Aparte de lo ya mencionado, cabe señalar que la banda sonó de una manera potente y pulcra, siendo capaces de sincronizar las imágenes de fondo con la interpretación de sus instrumentos.
Tras las presentaciones de las bandas nacionales y los británicos de The Devil, llegaría la hora de que la agrupación sueca se presentara nuevamente en tierras chilenas. A las 22:18, los dirigidos por Christofer Johnsson (guitarra rítmica, voz) serían recibidos con una gran ovación de un Club Blondie repleto. El setlist recorrió gran parte de la carrera de la banda y por supuesto se hicieron presentes algunas piezas de Beloved Antichrist, su extenso trabajo de estudio lanzado en 2018. Temas como “Theme of Antichrist”, “The Blood of Kingu” y “Din” bastaban de sobra para evidenciar el buen momento en que se encuentra la banda, especialmente con el potente registro vocal de sus cantantes principales Thomas Vikström, Lori Lewis y Chiara Malvestiti. 
“Bring her home” de su nuevo álbum, fue una de las escogidas para representar esta nueva obra y demostrar que en directo se disfruta mucho más que grabada en estudio. Los integrantes recorren cada rincón del escenario y a su vez establecen interacción con sus fans. El plano musical tampoco queda al margen puesto que las voces suenan perfectamente afiatadas y la ejecución instrumental es brillante en “Night Reborn” y “Nifelheim”. Thomas profiere un fuerte y claro “¡muchas gracias!” y en seguida suena una potente “Ginnungagap” con un público que canta a todo pulmón.
“Typhon” permite que se luzcan Lori con sus alaridos y el guitarrista argentino Christian Vidal en los solos, mientras que las temáticas religiosas son parte de “Temple of the new Jerusalem”. Luego de esto, resalta la participación a 5 voces en “An arrow from the sun” y los cautivantes licks en las seis cuerdas de Christian, la canción es muy bien recibida al igual que “Wine of aluqa”, donde cada miembro encarna diferentes personajes como si de una obra teatral se tratase.
“Lemuria”, que da nombre al álbum de 2004 de los europeos, se encargaría de calmar los ánimos entre los comensales quienes gozaban de un tremendo espectáculo. “Cults of the shadow”, por su parte, entregaría más protagonismo a las líneas de bajo de Nalle Pahlsson y los redobles de la batería de Sami Karppinen con una potencia que no decae a medida que transcurre el concierto. Una seguidilla de cortes compuesta por “The Khlysti Evangelist”, “My Voyage carries on”, “The Invincible” “Der Mitternachtslöwe”, y “Son of the Slaves of Time” pasaba como una aplanadora entre la concurrencia, pues los 7 integrantes no hacen mayores pausas durante su setlist.
El cierre del show se aproximaba, y aquí es donde Christofer aprovecha de hablarle a su público agradeciendo a todos y pidiendo que liberaran toda su energía en la siguiente canción que era nada más y nada menos que “The Rise of Sodom and Gomorrah” la cual sonó de manera atronadora. Pero esto no acaba aquí, ya que “To Mega Therion” se escucharía con la misma potencia. La banda había abandonado el escenario, pero esto era sólo una falsa alarma, los chilenos querían al menos una canción más. Así es como la agrupación completa vuelve para culminar definitivamente su triunfal visita con “Quetzalcoatl” en un show cercano a las dos horas.
En síntesis, la jornada fue un éxito rotundo donde los fans tuvieron la oportunidad de presenciar más de cuatro horas de metal en diferentes vertientes, lo cual logró saciar la necesidad de riffs de la gran mayoría de los asistentes quienes se retiraron satisfechos del recinto capitalino.
Crónica de Iván "Tofo" Bertolotto
Agradecemos las fotografías cortesía de Cristian Carrasco





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