El pasado 30 de junio, casi toda la ciudad de Buenos Aires se estaba lamentando por el resultado 4-3 en contra que había eliminado a la Selección en el partido contra Francia, a lo que se sumaba una capa de niebla cubriendo la ciudad lo suficientemente espesa como para darle la apariencia de un escenario de la saga Silent Hill. Pero este contexto tan lúgubre, sobre todo para un sábado, no fue suficiente como para desalentar a la gente que se acumuló en los alrededores de Uniclub para poder estar en la presentación de O’Connor, que ese día terminó tocando ante un campo casi completamente lleno.
Dos bandas se encargaron de ir calentando el ambiente para la banda principal. La primera de ellas fue Mixie, banda de Hurlingham que dio poco más de media hora de hard rock de riffs directos y sin muchas vueltas, pero al volumen perfecto para poder disfrutarse. Con canciones como “El Gran Simulador”, “Séptimo Mandamiento” y una sorpresiva versión de “Oruga” de Las Pelotas, la banda se ganó el favor de la gente, y con su disco ya en venta pintan para llegar a un mayor público todavía. Después vino Ocultos, cuarteto de rock pesado comandado por la aguerrida voz de Valeria Adriel con canciones a veces más rockeras y otras veces llegando a densidades “sabbatheras”, haciendo lo propio con canciones como “No Podés Escapar” y la sentida “Sólo un poco de Fe” como mejores momentos.

A las 21:50, el telón se abrió y una intro pregrabada comenzó a sonar, marcando la aparición de los recientemente ingresados Lisardo Álvarez (ex Totus Toss y D-Mente) y el mítico bajista Carlos Kuadrado. La duración de la intro hizo que algunos del público mostraran cierta impaciencia, pero apenas arranco el redoble de batería de Pablo Naydón y el riff símil marcha de “Quién Pudiera”, todo eso se dejó de lado, sobre todo cuando Claudio O’Connor salió al escenario. Portando una llamativa remera de Star Wars, el oriundo de Llavallol demostró estar en un muy buen estado vocal ya desde la primera canción, tanto en ese estilo desgarrado que hizo propio en los discos de Malón y Hermérica como en el canto más limpio y melódico que desarrolló en su etapa solista.

El inicio del recital se empañó un poco con los problemas técnicos que plagaron la guitarra de Lisardo Álvarez, dando lugar a varios momentos tanto en “Quien Pudiera” como en la siguiente “Bendecido” donde el bajo y la batería quedaron solos por cortos pero incómodos momentos. No fue hasta finalizada la segunda canción que se pudo arreglar el cableado de la guitarra, que con el inicio de “Espejismos del Edén” no volvió a dar problemas por el resto del recital, lo que permitió apreciar una actuación espectacular de Álvarez en las seis cuerdas.

El resto de los 80 minutos de recital dejaron poco para comentar por fuera de la música. Ciertamente O’Connor no se mostró como el “frontman” más comunicativo del mundo, al menos en esta ocasión y más allá de algún que otro comentario o agradecimiento, pero lo compensó no sólo con ese buen estado vocal que destacaba antes sino también con una lista de canciones bien balanceada, aunque hubiera algunos en el público que pidieran canciones que no entraron en la lista, como “Ciencia Satánica” o “La Sopa del Diablo”. Es así que pasaron canciones de todos sus discos desde su lejano debut “Hay Un Lugar” hasta el reciente “La Grieta”, con canciones como “Caníbal”, “Sangre Para El Rey”, “Diminitudes” y “Se Extraña Araña” mostrado todo el espectro que fue explorando a lo largo de estas dos últimas décadas, desde el heavy más tradicional hasta el hard rock de los últimos años.

Que pudiera incluir canciones de todos sus discos y que la gente pidiera más de ellos demuestra el extraño caso de una carrera solista en la escena nacional que bien podría sostenerse sólo con canciones propias, pero para el final O’Connor decide darle un gusto a los que llevaban remeras de Hermética en el público, y con el cambio de bajo de Carlos Kuadrado arrancó una versión de “Memoria de Siglos”, uno de los grandes clásicos del metal nacional pero que al mismo tiempo no sería la elección más obvia para cerrar un recital, con esa marcha lenta y su prolongada duración, pero de nuevo Claudio O’Connor demostró que él la canta como ninguno, cerrando de manera perfecta la presentación.

Este recital del 30 de junio bien pudo no haber sido aquel con más público ni uno de esos que le hayan cambiado la vida a los presentes, pero muchas veces lo único que se necesita es una buena lista de temas, un par de clásicos y músicos que de verdad sepan lo que están haciendo, algo de lo que O’Connor, como banda, tiene más que suficiente. Y desde ya, un aplauso para un cantante que decidió jugársela por algo propio y terminó triunfando.

Crónica porMartín Cirillo

ÚLTIMAS NOTICIAS
Con tecnología de Blogger.