PH: Rommel Hernández
El pasado sábado 14 de julio tuvo lugar uno de los shows más importantes del 2018 en lo que a metal emergente respecta en la argentina. Pigwalk, agrupación oriunda de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, se presentó en el Uniclub de la Ciudad de Buenos Aires. El motivo de este show fue, nada más y nada menos que la presentación oficial de su segundo disco de estudio, titulado “Indestructible”.


Las puertas del recinto abrieron a las 18:30hs y desde temprano, comenzaron a acercarse amigos y fanáticos para presenciar las dos actuaciones previas al show de los cerdos metálicos.
En primer lugar, se presentó Ranterío, una agrupación bastante nueva en el universo del metal argentino, que en solo tres años supo colocarse un excelente disco bajo el brazo, llamado “Agonía”. Con un show de poco más de media hora, la agrupación deleitó a toda la audiencia, desenvolviéndose a puro riff y groove, presentando las canciones de su primer disco. También sorprendieron al público con su gran versión del tema “Demoliendo Hoteles” de Charly García.


Finalizado el show de la primera banda invitada, le llegó el turno al segundo acto soporte de la jornada. Era momento de la presentación de Exiliado, conjunto oriundo de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, el cual brindó un excelente show, intercalando las canciones de su último disco “En la vida y en la muerte”, con su primer álbum “Exiliado”. La banda liderada por Coco Carobino, también deleitó a la audiencia con un gran popurrí de canciones de Metallica.

Ahora sí, cada vez faltaba menos para el show principal de la velada. Con un recinto con una gran cantidad de gente, las condiciones estaban más que dadas para que Tomy, Pablo, Marcos y Edu salieran a escena, desplegando todo el poderío de su último trabajo y composiciones previas.
De repente, la música cesó, bajaron las luces, y comenzó a sonar una introducción, con el telón aun ocultando a los músicos, pero anticipando el inminente tema que iba a abrir este brutal concierto. Finalmente, se corrió el telón y Pigwalk se hizo visible, atacando con el brutal opener de su último disco “Tierra Prometida”.

Mientras las canciones se iban desarrollando, las pantallas laterales proyectaban visuales, tanto con videos como letras de canciones. En algunos momentos la pantalla también hacía visible un flamante logo de la agrupación.
El apoyo de los amigos y fanáticos de la banda era evidente y se hizo presenta desde esta primera canción. Tras una excelente apertura de concierto, la banda continuó con “Vagos de Callejón”, canción plagada de Groove por donde se la mire. Progresivamente, comenzaron a armarse los pogos y las rondas en el medio del local, las cuales fueron aumentando diametralmente tras cada canción.
Las canciones de “Indestructible” no cesaban y de esta manera, pasaron los tracks “Finas Cuerdas” y “Resiste”, esta última causante de un gran pogo en la mitad del recinto. El sonido era muy compacto. La solidez rítmica de Marcos Napolitano y Pablo Díaz en bajo y batería respectivamente, los potentes riffs de Eduardo Venturelli y los desgarradores gritos de Tomás Lazatti, se conglomeraban en una amalgama de puro metal.

La euforia fue aún mayor, cuando los golpes de redoblante de Pablo anunciaron la llegada de “Estúpido Hámster”, tema que fue progresando hasta estallar a puro riff. Sucediendo a esta canción, le tocó el turno al track “Suicidal Dog”, única canción interpretada del EP “Hoffa”.
Tras unas palabras del vocalista, Pigwalk continuó presentando novedades y le llegó el momento a una dupla brutal del último LP. “Mar Muerto” e “Indestructible”, pasaron como dos patadas en los dientes, con un público que, a pesar del poco tiempo de vida de estos temas, coreaba las canciones a viva voz y una detrás de la otra.

La pesadez de “Ojo de Buey” y el frenesí transmitido por la veloz “Gallardito Mamón”, pusieron a todos patas arriba, victimas del poderío y el poder transmitido por los cerdos arriba del escenario.
Dos temas restaban para que el setlist llegara a su fin. “Gigantes de Piedra”, con una excelente labor por parte de todos los músicos para ejecutar esta brillante pieza de Groove metal, fue sucedida por el último tema de la noche, “Bullshit Mama”, el cual se desarrolló a mil revoluciones, dejando a un público más que contento pero con ganas de más.

Una vez finalizado el repertorio que la banda tenía preparado para el show, la audiencia comenzó a pedir más canciones. Si bien el conjunto alegó no tener nada preparado para la ocasión, sacudieron con dos interpretaciones brutales de dos canciones de Pantera, ambas extraídas del disco “Far Beyond Driven”. De esta manera, el Groove volvió a adueñarse de Uniclub de la mano de “I´m Broken” y “5 minutes alone”, esta última con músicos invitados arriba del escenario. Estos dos temas se encargaron de culminar una fiesta metalera con todas las letras.

Después de 13 años de música y luchar para hacerse un lugar como banda en la escena argentina, Pigwalk no para de cosechar lo que merecidamente ha sabido sembrar. El show de Uniclub no fue uno como cualquier otro. La banda pudo presentar su tercer material discográfico y segundo LP en un lugar muy prestigioso de la Ciudad de Buenos Aires, con una gran cantidad de público, el cual se mostró muy activo y participativo durante todo el concierto, cantando y agitando en cada uno de los temas. Un futuro muy prometedor es el que tiene esta banda por delante. Muchas felicitaciones a Pigwalk por este gran concierto, este gran disco y este gran presente que están viviendo. 
Pigwalk

Crónica: Federico Solari
Fotografía: Rommel Hernández

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